PARIÁN

Centro histórico, 6 norte y 2 oriente

 

Dos, tres, siete, once, números primos que antes de llegar al 23 se nos acaban en locales abiertos, tras una jornada desesperanzadora se alcanzan a ver los pequeños y apacibles arcos, arcos que no alcanzan a llenarse como en un día soleado de jorongos, vestidos, blusas, bufandas, adornos, sarapes, fajas, guitarras, tapetes y sombreros. A penas se ven las vajillas de talavera, algunos vasitos tequileros y bolsas que dicen Puebla, la larga banca blanca en medio de las dos filas de arcos está esperando a ser ocupada creo que se ha cansado de escuchar la misma estación vacía y los sueltos pajaritos que solo tras perderse la visitan. Las personas que atienden y ofrecen sus servicios siguen ahí a toda disposición, como los recuerdos, el empedrado, el sol rojo del suelo, los dulces típicos, la cruz y San Francisco de Asís.

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