SAPOS

Centro histórico, 6 sur y 5 oriente

 

El aire llena la calle por completo más unos pajaritos que de la copa de los árboles no bajan, por allá atrás se escucha una marimba y las aves cantan más fuerte como queriendo apagar el zumbido que produce la tracción de las llantas de los vehículos que circulan. A penas unos restaurantes abiertos, otros locales en reparación y mientras las bancas clausuradas, la poca gente que hoy camina descansa unos minutos en alguna jardinera solitaria, mira alrededor a través de una pantalla de plástico y tras un leve contacto visual se levanta y sigue su camino; no hay antigüedades a la vista, tampoco comida ni libros pero la fuente no conoce de deslices y como domingo al medio día croa empujando al agua contra la gravedad.