LAGUNA DE CHAPULCO
12-A sur y 101 oriente

 

El agua, el agua, va, viene, sube, baja, tan calma, tan imponente, susurra que algo deja en la orilla y luego lo recoge de nuevo, no se atreve a soltarlo por completo, siempre regresa, siempre regresa, gracias, siempre regresas. Allá sus pequeñas voces, una bici y unos pasos chiquitos y rápidos detrás de ella. Cerca de las escaleras y con movimientos sublimes los patos se sacuden, se menean, emprenden el viaje al centro de la laguna a penas un ente extraño se acerca, menean sus alas, sus cabezas y se llaman entre ellos, algunos lideran, otros van solos por ahí, al final siempre se encuentran; se escuchan las gotas que por unos momentos se escapan del conjunto de agua al echarse un pato. Las plantas y los pastos suspiran con el mínimo toque del viento, hasta el suelo respira al mismo ritmo.

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