ANGELÓPOLIS

Blvrd. Atlixcáyotl y Osa Mayor

 

Día caluroso, toma de temperatura y gel antibacterial,       -buenas tardes, adelante-. La música llena el entorno y se pierde entre el eco del lugar amplio y cerrado, cubre cada rendija de las escaleras eléctricas, se mete y se instala en las bolsas de los pantalones o de las chamarras, incluso logra colarse entre el agua que brota de la fuente, cambia cada 3 locales pero no se confunden mutuamente, el paneo parece impecable. De repente interrumpe la atmósfera un sonido agudo y corto anunciando la salida de alguien de una tienda, el rebote de las voces de los niños que a lo lejos se escuchan se hace presente. Extrañamente puedes caminar de un lado a otro sin tropezar con alguien;  tiendas, locales dobles y marcas renombradas, comida, ropa, celulares, joyerías y heladerías, orgánico, películas, muebles, “petfriendly”, jugueterías y de pronto -Por motivos de privacidad de la plaza, no se puede tomar fotografías- [borro las fotografías]. El aire, el aire, el aire, los autos y espacio, espacio, espacio, ¿a qué suena la amplitud?

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