ANALCO “Más allá del rio”
Centro histórico, 8 sur y 5 oriente

 

Es un domingo a las 13 horas, pero no es un domingo cualquiera; el barrio luce solo, no hay carros en las calles aledañas ni puestos de comida en la calle empedrada que mira hacia la Parroquia de Santo Ángel Custodio, tampoco hay artesanías, ni plantas, ni dulces típicos, no hay gorras bordadas, camitas para mascotas, ni accesorios.

La ausencia se presenta en demasía, el canto de los pájaros sobresale y los árboles murmuran sobre el paso del aire, se escucha a lo lejos algún vehículo a exceso de velocidad circulando sobre el boulevard. Hay a penas dos bancas aprovechadas por algún personaje perdido en el tiempo, mientras que las demás brillan de vacías; la fuente saca fuerzas para seguir presionando la corriente de agua la cual se envuelve en un loop infinito, que de infinito tiene de diferente, de arriba a abajo y de suave a fuerte.

Recuerdo unos meses antes cuando uno se podía perder entre los estrechos pasillos concurridos mientras degustaba una nieve sintiendo a penas la humedad de la fuente, rozando a penas el susurro de su fuerza.

Aún guardadas entre los barrotes se escuchan las voces, los gritos, las risas, el canto y el baile, aunque no más que el viento, los autos que no detienen su camino y el feroz arrastre de las nubes, hoy es un domingo con sabor a martes.

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